TIP 1: DEDICAR 45 MINUTOS SIN INTERRUPCIONES
Cada día, encontramos nuevas formas de comunicación para mantenernos al tanto de lo que sucede en el mundo, las novedades en el mundo de las celebridades, y los videos virales de diferentes plataformas. Cada vez más, utilizamos estas herramientas como una forma de escape. Llegamos exhaustos del trabajo y ansiamos descansar, ver películas o series, o simplemente pasar horas mirando nuestros teléfonos hasta que llega la hora de dormir. Yo también he caído en la trampa de sentarme en la sala o en el comedor a ver videos, porque "necesito un descanso" o "cinco minutos de silencio".
No es raro que entreguemos a nuestros hijos nuestros teléfonos, iPads, tabletas o computadoras como una forma de darnos un respiro. Yo misma he hecho las tareas del hogar mientras mi pequeño ve a Ms. Rachel. No está mal permitir que nuestros hijos vean televisión o usen dispositivos electrónicos, siempre y cuando no se convierta en la norma.
Hoy te traigo un valioso consejo: dedica 45 minutos, o más si es posible, a estar con tus hijos sin pantallas, sin teléfonos, sin tablets, absolutamente nada de tecnología. Solo tú y ellos, haciendo alguna actividad que los niños elijan. Reconéctate con ellos, siéntate en el piso a apilar bloques, armar legos, resolver rompecabezas, jugar al doctor... déjate llevar por la imaginación. Propón actividades como dar un paseo o ir por un helado, si el tiempo lo permite.
Cuando dedicamos este tiempo a nuestros hijos, ellos se sienten cuidados, amados, valorados y escuchados.
En mi caso, como ama de casa, solía dedicar mucho tiempo a mantener el hogar impecable, diciéndole a mi pequeño que jugaría con él una vez que terminara lo que estaba haciendo. Evidentemente, mi hijo de 21 meses se sentía relegado, sin importancia y no escuchado, lo que provocaba que se comportara mal, gritando y lanzando juguetes. Desde que empecé a aplicar este consejo, las cosas han cambiado. Mi hijo aún me jala con su manita para jugar, pero ahora, si le pido que espere un momento, lo hace sin las rabietas de antes.
Cambiemos hoy por nuestros hijos, para que sean adultos capaces de regular sus emociones, con menos traumas y que sepan que son lo más maravilloso que nos ha pasado. Que se sientan escuchados, valiosos y amados, y que sepan que valen todo nuestro tiempo.
¿Aplicarás este consejo con tus hijos o ya lo haces? Te leo en los comentarios.
Comentarios
Publicar un comentario